En su opinión, Jean-Frédéric Chibret, ¿la empresa familiar está mejor preparada para los nuevos tiempos?
Jean-Frédéric Chibret: En Théa, la visión a largo plazo siempre ha prevalecido sobre las ganancias a corto plazo. Estamos comprometidos con el largo plazo y miramos constantemente hacia el futuro, porque la confianza en el porvenir es esencial y porque necesitamos dar sentido a nuestras acciones. Nuestras utilidades se reinvierten ante todo en I+D y en el desarrollo en nuevos territorios. Y aunque nuestra organización nos permite tener una visión de largo plazo, también nos brinda la capacidad de respuesta que toda empresa necesita: reaccionar para aprovechar oportunidades o para enfrentar “lo inesperado”.
Añadiría que contar con una base accionaria y un equipo directivo estables es un factor importante que brinda tranquilidad tanto a nuestros colaboradores como a nuestros socios. Esto fortalece su compromiso con nosotros. Por último, me gustaría destacar nuestro espíritu emprendedor y familiar, que sin duda nos diferencia del capitalismo financiero tradicional o del capitalismo con accionariado disperso, que está llegando a sus límites. Por eso no sorprende que el capitalismo familiar esté hoy inspirando una renovación y una búsqueda de sentido. Colaboradores, socios, comunidad científica y médica: nuestro enfoque es inclusivo e integra a todas las partes interesadas.
Permítanme darles dos ejemplos concretos. Estamos presentes en todas las clases terapéuticas, lo que va en contra de la lógica de algunas compañías farmacéuticas que se apoyan únicamente en un “blockbuster” en un área y descuidan casi todas las demás patologías. Y aunque la innovación desempeña un papel esencial para nosotros, también nos aseguramos de que ciertos productos de servicio y ciertos productos esenciales sigan estando disponibles para oftalmólogos y pacientes. A menudo se olvida mencionar que cada año productos altamente eficaces desaparecen de las farmacias y del arsenal terapéutico de los profesionales, porque los costos de producción no resultan rentables para los fabricantes.
Segundo ejemplo: la educación. A lo largo del año, Théa acompaña a los jóvenes profesionales en su camino hacia el éxito, al mismo tiempo que responde a las aspiraciones de los especialistas con experiencia. En un mundo donde el progreso científico transforma cada día el alcance de lo posible, Théa está al servicio de los oftalmólogos, desde los médicos residentes hasta los especialistas experimentados que buscan formación continua para mantener la calidad de su práctica. En 25 años —o mejor dicho, ¡150 años!— hemos construido una relación muy cercana con la comunidad del cuidado ocular en todo el mundo. Me permito creer que nos ven como socios. Socios que estuvieron ayer y que estarán mañana.
¿Estas fortalezas de la empresa familiar también se aplican a la innovación?
Jean-Frédéric Chibret: Exactamente, por las mismas razones. Y nunca hemos dejado de demostrarlo. Recordemos que hace 25 años Henri nos posicionó en el mercado como pioneros y líderes mundiales en tratamientos oftálmicos sin conservantes. Desde entonces, cada año hemos ofrecido innovaciones terapéuticas tanto a oftalmólogos como a pacientes: 25 innovaciones en 25 años. Hemos innovado en numerosas clases terapéuticas y contribuido a abrir nuevos mercados y conceptos como el “sin conservantes”, la higiene palpebral, la nutrición ocular, la antibioterapia y la midriasis intracameral.
Y Théa seguirá innovando en el cuidado ocular. El reciente lanzamiento de nuestra empresa Théa Open Innovation ilustra nuestra determinación de estar cada vez más abiertos a otros actores, otros recursos, otros talentos y otras ideas. Más que nunca, estamos atentos a innovaciones disruptivas. La empresa cuenta con un equipo de una docena de colaboradores encargados de diversificar nuestros proyectos mediante alianzas con universidades y otras compañías, incluidas startups. La clave del éxito reside decididamente en multiplicar los enfoques de innovación. El futuro está en la excelencia y en las nuevas ideas.