El laboratorio sin preservantes

El laboratorio sin preservantes

Théa, el laboratorio del «sin preservantes»

Cuidar mientras se preserva el capital ocular. Théa fue pionero y sigue siendo el n.º 1 europeo en productos oftalmológicos sin preservantes. 

0% preservantes

0% preservantes

En los años 50, la introducción de preservantes en los productos oftalmológicos constituyó un gran avance para evitar su contaminación tras la apertura. Cuarenta años después, numerosas publicaciones demostraron sus efectos perjudiciales en la córnea, la conjuntiva y la película lagrimal, provocando irritaciones, inflamaciones, sequedad ocular, etc.

Para paliar este inconveniente, nacieron las «monodosis». Sin embargo, este tipo de envasado poco ecológico sigue siendo costoso y difícil de manejar, especialmente para los pacientes mayores.

10 años de investigación e innovación permitieron a Théa inventar en los años 90 el primer frasco de colirio multidosis sin preservantes, el ABAK®, inaugurando toda una serie de envases sin preservantes como el EasyGrip®.

Gracias a Théa, la oftalmología sin preservantes ha entrado en una nueva era; millones de pacientes se benefician hoy en día de una gama de tratamientos oftalmológicos que respetan el capital ocular.

¿Qué es un preservante?

¿Qué es un preservante?

¿Conoce los colirios?

Son medicamentos en forma de gotas que se aplican en los ojos en caso, por ejemplo, de conjuntivitis, sequedad ocular o glaucoma. Hace 60 años se añadieron preservantes en productos oftalmológicos. ¿El objetivo? Garantizar una seguridad óptima para los pacientes, evitando cualquier tipo de contaminación después de la primera apertura del frasco multidosis por agentes infecciosos como bacterias u hongos. De hecho, el agua presente en las preparaciones oftálmicas las hace sensibles a las contaminaciones microbianas. El cloruro de benzalconio (BAK) es el preservante más utilizado en los colirios para garantizar su esterilidad.

Un avance importante en la industria farmacéutica. Hace 30 años, los oftalmólogos detectaron la toxicidad de los preservantes. Diversos estudios sugirieron que su uso en los colirios estaba vinculado a diversas reacciones inflamatorias en la superficie ocular¹. Para la mayoría de los pacientes, estas sustancias causan reacciones leves y pasajeras, que pueden convertirse en una afectación crónica de la superficie ocular en caso de tratamiento repetido a dosis elevadas o de tratamiento de por vida. Estos efectos secundarios son de aparición rápida pero no se sienten hasta varios meses o incluso años después de comenzar el tratamiento.

El uso de preservantes en oftalmología representa un problema de salud pública, ya que al tratar una patología ocular, los pacientes empeoran su estado, ya sea desarrollando otra patología o exacerbando la existente.

¹ Vaede D, Baudouin C, Warnet JM, Brignole-Baudouin F. Preservatives in eye drops: toward awareness of their toxicity.

Los efectos perjudiciales en la superficie ocular

Los efectos perjudiciales en la superficie ocular

La administración prolongada de colirios con preservantes conduce a una alteración de la película lagrimal, de las estructuras superficiales del ojo (conjuntiva, córnea) y más profundas (trabéculo, cristalino).

Los signos y síntomas oculares menos graves se manifiestan con molestias, irritaciones y sensación de ojo seco. Para los efectos secundarios más graves, se observa una inflamación ocular de intensidad variable, que puede llegar al desarrollo de una fibrosis, aumentando, entre otros, el riesgo de fracaso en cirugía de glaucoma.

La gravedad de los efectos secundarios está relacionada con la duración del tratamiento, la posología y el tipo y la concentración de los preservantes utilizados.

La mejor manera de limitar estas complicaciones oftalmológicas es reducir el número de instilaciones de colirios conservados e idealmente utilizar colirios sin preservantes.

Sistema ABAK®

El ABAK® es un frasco de alta tecnología y alta seguridad que permite administrar hasta 450 gotas a través de una membrana filtrante que impide cualquier contaminación.

Rápidamente modernizado para ser más pequeño, manejable y eficiente, ofrece una duración de conservación y uso que hoy alcanza hasta 6 meses después de abierto.

Al servicio de la ecología, este concepto, en continua evolución, también representa un avance para el medio ambiente.

Un frasco ABAK® de 10 ml contiene 300 gotas para 150 instilaciones en ambos ojos, lo que equivale a 150 monodosis.

Sistema ABAK®

Tubo sin preservantes

El diseño innovador del tubo cuenta con una bomba «airless» que protege el gel contra contaminaciones externas.

Permite una formulación sin preservantes compuesta únicamente de ingredientes esenciales. La tecnología de la bomba «airless» permite una dosificación precisa y regular del gel, haciendo que la aplicación sea sencilla y fácil.

Tubo sin preservantes

Easygrip®

El Easygrip® es una tecnología asociada a un frasco sin preservantes utilizado para ciertas moléculas incompatibles con el sistema ABAK®.

Su diseño ergonómico ha sido especialmente estudiado para permitir una instilación fácil y precisa por parte del paciente.

Easygrip®

Monodosis

La monodosis, a pesar de su alto costo y su menor maniobrabilidad, sigue siendo el envase adecuado para tratamientos de corta duración o de uso intermitente.

Monodosis