Glaucoma

Glaucoma

Hoy en día, el glaucoma es un grave problema de salud pública, ya que representa la principal causa de ceguera irreversible en el mundo. 76 millones de personas padecen glaucoma, y se prevé que en 2040 serán casi 112 millones. El término glaucoma hace referencia a una serie de enfermedades oculares graves que, si no se tratan, provocan una pérdida irreversible de la visión. El tratamiento se basa principalmente en reducir la presión intraocular mediante el uso diario de gotas oftálmicas.

Théa ha estado a la vanguardia de la innovación en glaucoma, especialmente en el desarrollo de formulaciones sin conservantes para mejorar la tolerancia a los tratamientos de por vida.

El laboratorio ha introducido varios avances importantes en oftalmología, entre los que se incluyen:

• El primer betabloqueante sin conservantes.
• El primer gel oftálmico que contiene timolol.
• Los primeros análogos de prostaglandina sin conservantes.
• Varias combinaciones fijas innovadoras.

Al eliminar los conservantes, Laboratoires Théa ha mejorado significativamente la tolerancia de la superficie ocular y la comodidad del paciente, estableciendo nuevos estándares internacionales en el tratamiento del glaucoma.

¿Qué es el glaucoma?

Glaucoma

El glaucoma se refiere a un grupo de enfermedades oculares responsables de la destrucción del nervio óptico

Este nervio, que se origina en la retina, transmite imágenes al cerebro

El glaucoma causa daños irreversibles a las células del nervio óptico. Al principio, se ve afectada la visión periférica, pero si no se trata, se puede perder todo el campo visual².

Diferentes tipos de glaucoma

Glaucoma

Existen muchas formas diferentes de glaucoma, y es más preciso hablar de "glaucomas" en lugar de "glaucoma". En la práctica, existen dos tipos principales de glaucoma:

Glaucoma primario de ángulo abierto (GPAO)
Glaucoma de ángulo cerrado, causado por el cierre del ángulo entre el iris y la córnea (ángulo iridocorneal).

Hipertonía ocular
La primera etapa en el desarrollo del glaucoma se llama hipertonía u hipertensión ocular. En esta etapa, la presión intraocular es más alta de lo normal, pero no destruye el nervio óptico ni el campo visual. Como el riesgo de desarrollar glaucoma aumenta con la edad, se recomiendan controles regulares para detectar cualquier posible progreso de la enfermedad.

Glaucoma de ángulo abierto
El glaucoma de ángulo abierto es la forma más común de glaucoma, representando alrededor de 9 de cada 10 casos. Afecta ambos ojos, pero a menudo de manera asimétrica, y progresa muy lentamente. El sistema de filtración y drenaje del humor acuoso se bloquea gradualmente, aumentando lentamente la presión intraocular.

Glaucoma de ángulo cerrado
El glaucoma de ángulo cerrado suele ser agudo, es decir, ocurre de manera repentina. Este tipo de glaucoma es mucho más raro y se produce por un cierre repentino del ángulo iridocorneal, lo que provoca un aumento rápido y significativo de la presión intraocular. También puede presentarse de forma crónica. Los signos incluyen dolores de cabeza severos, dolores oculares, ojos rojos, visión borrosa y náuseas. Requiere tratamiento médico urgente.

Glaucoma de presión normal
En algunos casos, la enfermedad se desarrolla y progresa incluso cuando la medición de la presión intraocular es normal. En estos casos, el nervio óptico puede ser frágil y dañarse con presiones normales. Este tipo de glaucoma se trata reduciendo la presión intraocular y controlando los factores de riesgo vasculares (presión arterial, diabetes, etc.).

Glaucoma congénito
Algunos glaucomas raros ocurren desde el nacimiento (1 de cada 5000) y se conocen como glaucomas congénitos. Pueden detectarse temprano, ya que el aumento de la presión intraocular antes de los 3 años provoca un agrandamiento del globo ocular. Los lactantes también presentan lagrimeo y sensibilidad a la luz. Debido a su evolución severa, son especialmente insidiosos y requieren tratamiento intensivo precoz.

Glaucoma secundario
A diferencia de los glaucomas primarios, cuyas causas son desconocidas, existen formas secundarias de glaucoma, generalmente resultantes de causas externas, como traumatismo ocular, enfermedad inflamatoria del ojo o uso de corticoides.

 

Factores de riesgo del glaucoma

Glaucoma

Aunque la causa precisa del glaucoma no se conoce, se ha demostrado que varios factores de riesgo pueden contribuir a su aparición:

Edad
Presión intraocular elevada
Origen étnico: las personas de origen no caucásico (africano y asiático) tienen una mayor prevalencia de glaucoma
Herencia: los antecedentes familiares de glaucoma favorecen el desarrollo de la enfermedad en los descendientes
• Algunas patologías oculares, como la hemorragia discal óptica o la miopía

Tratamiento del glaucoma

Glaucoma

El glaucoma es una enfermedad que no tiene cura, pero su evolución puede controlarse para evitar que progrese y empeore. Es una enfermedad tratable. El objetivo del tratamiento del glaucoma es determinar el nivel objetivo de presión ocular (que varía de una persona a otra) para frenar la progresión de la enfermedad y proteger el nervio óptico y el campo visual de más daños. Este nivel de presión ocular puede diferir entre pacientes, por lo que el oftalmólogo debe personalizar el tratamiento. Por ejemplo, un paciente con glaucoma que presente síntomas de sequedad ocular será referido a un colirio sin conservantes.

Existen tres grandes categorías de tratamiento del glaucoma:

Medicamentos: en forma de colirios, que actúan sobre la producción y/o la filtración del humor acuoso a través de varios mecanismos.
Terapia láser: tratamiento poco invasivo y no quirúrgico que actúa sobre el trabéculo y las estructuras del ojo.
Cirugía: necesaria como último recurso tras el fracaso del tratamiento médico y la terapia láser.

Síntomas

Glaucoma

El glaucoma es una enfermedad silenciosa

Durante muchos años, no se pueden detectar síntomas, molestias ni pérdida de agudeza visual. Sin embargo, en formas más avanzadas pueden aparecer ciertos síntomas de glaucoma, como:

Dolor ocular
Disminución del contraste
Deslumbramiento con luz brillante, dificultad para ver a la luz del día y en la oscuridad
Halos alrededor de las luces
Dolor o fatiga ocular

Otras competencias

  • Ojo seco

    Ojo seco

    El ojo seco es un trastorno caracterizado por la falta de lubricación e hidratación de la superficie del ojo, lo que produce síntomas como sequedad, irritación y malestar. Théa ha desarrollado una gama completa de productos sin conservantes para la sustitución lagrimal, ya sea en monodosis o en frascos Abak®. Este enfoque está respaldado por investigaciones que demuestran los efectos perjudiciales de los conservantes en los párpados, la superficie ocular y la calidad de las lágrimas5.
     

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